Can Masdeu ¿antirracista?

Se llama Moustafa Zaky, egipcio de nacimiento pero emigró a Libia joven para trabajar y allí le pilló la guerra. Estuvo secuestrado por una facción del ISIS que le torturó y robó todo lo que tenía. Intentó varias veces cruzar el Mediterráneo, una de ellas nadando, y a la cuarta le rescató el Open Arms. Llegó a Barcelona un 30 de Junio del 2018, con 59 personas más.

Justo antes de la Pandemia le acogimos en Can Masdeu, y dijo en alguna ocasión que le habíamos salvado la vida. Además de albañilería y horticultura hacía muchas otras cosas por la comunidad, como cuidar a muchas de sus niñas y niños.

En los tiempos duros de Can Masdeu sufrió el acoso y el bullying que otras personas ya habían padecido por parte de los mismos acosadores, querían expulsarlo, “no se adapta”, “llévatelo a tu casa” o “págale el billete de vuelta a Egipto” eran frases que se escuchaban.

Le llevaron al límite, hasta situaciones de enorme estrés y violencia sabiendo que explotaría y que su mochila de vida no le dejaría reaccionar sin ésta, y que como la violencia (de otros) no se podía permitir en Can Masdeu, tendría que marcharse tarde o temprano.

Y así fue, muchas personas integrantes del proyecto de Can Masdeu ya habían marchado o estaban marchando de aquel escenario de impunidad e imposición. Moustafá atacó a uno de sus agresores, de manera violenta y contundente, su mochila vital le delataba. Fue después de meses de presiones, rechazo y acoso, pero sobretodo después de ver como el mundo seguro que había logrado reconstruir se desmoronaba de nuevo.

La violencia engendra violencia.

En diciembre del 2022 Moustafa coge un avión voluntariamente. La amenaza de ser denunciado y el frío de invierno en la calle ganan la partida.

Hasta que las personas interpeladas no abandonen el proyecto se seguirán reproduciendo las mismas dinámicas de poder y dominación y Can Masdeu es y será un lugar que alberga y blanquea a acosadores.

(ex-habitante)